Historial de la revista

I. Universidad de La Habana en el siglo XXI:

Ojeadas al primer decenio como expresión de la vida académica universitaria y de la cultura nacional, Universidad de La Habana ha sido caja de resonancia de su tiempo, exponiendo inquietudes del imaginario nacional, motivaciones fraguadas en el aula a través del intercambio entre estudiantes y profesores, y reflexiones de la intelectualidad sobre el acontecer contemporáneo. Ello se constata desde su surgimiento, a lo largo de más de dos decenios de república neocolonial y durante el medio siglo que transcurre después del triunfo de la Revolución.

En consonancia con la dinámica que vive la sociedad cubana al finalizar la pasada centuria, transitar por el año 2000 y arribar al presente siglo, la revista no pudo sino reflejar los contextos, los condicionamientos y los procesos que definían al país, a su entorno latinoamericano y mundial. En contraste con la década anterior --cuando bajo el llamado período especial en tiempo de paz experimenta una notable contracción e irregularidad en su aparición--, la publicación retoma gradualmente vitalidad y sistematicidad. En la medida en que van quedando atrás las secuelas del período especial a escala nacional, en que la producción editorial se vigoriza en el país y comienza lo que Fidel denominó como batalla de ideas, la vida universitaria es también escenario del esfuerzo por impulsar una cultura general e integral.Así, la voluntad de los directivos, de los profesores e investigadores, unido al activismo de Facultades y Centros de Estudios en la Universidad de La Habana, en una mezcla de recursos materiales y humanos, propicia los catalizadores objetivos y subjetivos para una nueva etapa. A riesgo de incurrir en omisiones, no podría dejar de mencionarse en este empeño el papel de la Dirección de Extensión Universitaria, de la Facultad de Artes y Letras y en especial, del calificado equipo que condujo la publicación entre 2001 y 2010, con Rogelio Rodríguez Coronel, José A. Baujín Pérez y Miguel G. Valdés Pérez, entre sus principales ejecutores durante la mayor parte del tiempo, a los que se suman como anfitriones de la siguiente écada Leonardo Sarría y Gustavo Herrera.El desarrollo institucional y científico de la Casa de Altos Estudios encuentra un destacado espacio en las páginas de la revista durante ese período, lo cual se resume y simboliza con su nuevo rostro al concluir el decenio aludido, según se plasmaría en el número 271.

El nuevo punto de inflexión se ubica en el año 2010, con cambios en la directiva y en el formato. Además de la visible transformación del diseño exterior e interior, se definen otros referentes estructurales y apoyos institucionales, adquiriendo un relevante rol la Editorial UH, en coordinación con Dirección de Información, a partir de lo cual Universidad de La Habana entra en una nueva fase. A grandes rasgos, se aprecia que la revista mantiene entre 2000 y 2010 un amplio alcance temático, prevaleciendo, como en períodos precedentes, los trabajos referidos a cuestiones del territorio de las ciencias sociales y humanísticas, con notables incursiones en el tratamiento de la realidad cubana, que se focalizan sobre todo en procesos socioeconómicos, artístico-culturales, antropológicos, junto a exploraciones literarias y linguísticas, indagaciones históricas, estudios empresariales, reconocimientos a figuras descollantes de la intelectualidad nacional y miradas al acontecer mundial, donde se distinguen América Latina, Europa y los Estados Unidos, entre las principales referencias regionales o geográficas, así como problemas de recurrente atención, como los fenómenos inherentes a la globalización, los conflictos internacionales y el pensamiento social contemporáneo. Con una gravitación menor, pero significativa, se advierten algunas contribuciones de las ciencias naturales.Según se señalaba, los contenidos de los artículos responden en notable medida al afán de captar y comprender fenómenos que se despliegan luego de que el año 2000 sella el siglo XX y abre paso al tercer milenio, con toda la simbología que conllevaba. A nivel mundial, la globalización, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la avalancha del neoliberalismo, la crisis de hegemonía norteamericana, el auge de los procesos progresistas y revolucionarios en América Latina, la revitalización de los esfuerzos por recuperar la memoria histórica, la reafirmación de los procesos identitarios, la centralidad de los problemas ecológicos, religiosos y de género, entre otros, estimulan nuevas búsquedas.

En Cuba, los cambios en la fisonomía social y económica del país conducen a nuevas reflexiones sobre relaciones campo/ciudad, raciales, de género, laborales, acerca del papel de la comunicación, el arte, la cultura, así como a revalorizaciones de la historia nacional y del legado de figuras sobresalientes. De alguna manera, todo ello dibuja el telón de fondo, en el cual se mueven los problemas que aborda la revista. Al detener la mirada en los temas que agrupan la mayor parte de los trabajos, saltan a la vista aquellos concernientes a situaciones, pasajes y figuras de significación en la historia de Cuba, tanto en los marcos del siglo XIX como del XX, concentrados en las luchas por la independencia, la guerra de los diez años, el papel del ejército español, determinadas coyunturas sociopolíticas de la república neocolonial, entre otras cuestiones que suministran visiones de utilidad tanto para la actualización docente como para la ulterior tarea investigativa.Con un enfoque que conjuga la visión historiográfica con la sociológica, demográfica, antropológica, jurídica o de la ciencia del arte, según el caso, son objeto de análisis diversos fenómenos de la realidad cubana: la emigración, el exilio, la manifestación de la identidad nacional en el exterior, la fundación de las ciudades, el dinamismo familiar, las expresiones de la religiosidad, la pertenencia étnica y racial, la legalidad, la escultura, el teatro, la música, experiencias comunitarias. En este sentido, Universidad de La Habana es un punto de referencia como fuente bibliográfica --aunque no sea exhaustiva--, para el estudioso o el investigador interesado en disímiles procesos y dimensiones de la sociedad cubana del siglo XX, incluyendo desarrollos recientes, en el marco de la década de 1990.

Otros aspectos que concitan la atención de trabajos aparecidos en la revista entre 2000 y 2010 se relacionan con temas de gran actualidad, como los referidos a los estudios regionales y locales, la dinámica de la población cubana y sus retos venideros, problemas de género, la situación de la mujer, a la pobreza, la desigualdad, los prejuicios de diversa índole, el clima organizacional y productivo, problemas laborales y en el sistema de gestión empresarial y estatal, ciencia, innovación tecnológica y sociedad. Desde este punto de vista, Universidad de La Habana ha cobijado estudios realizados desde la óptica de disciplinas como la demografía, sociología, psicología, la ciencia de la dirección, el derecho y la administración pública.

Los estudios sobre teoría y medios de comunicación ocupan un sitio destacado, apreciándose que los resultados de investigaciones realizadas dentro de los círculos universitarios hallan en la revista una vía de diseminación y socialización. Con una presencia menos, aparecen reflexiones sobre teoría literaria, tópicos relacionados con las lenguas clásicas, el uso del español y la historia del arte. El Caribe contemporáneo es objeto de ponderación en varios trabajos que problematizan su abordaje conceptual e histórico, a través de perspectivas como las de la insularidad, la denominada Cuenca y el Gran Caribe, que como se sabe, incorporan a México y áreas de América Central y del Sur. En ese contexto se examina, por ejemplo, la política exterior caribeña de Cuba y el caso específico de Puerto Rico. Aproximaciones multidisciplinarias a la comprensión de la realidad de los Estados Unidos forman parte del mosaico temático que hace suyo la revista en el decenio que nos ocupa, con interpretaciones acerca de la hegemonía, la crisis económica, los procesos electorales, la política hacia América Latina y el conflicto con Cuba. Junto a ellas, se encuentran artículos que conmemoran el Bicentenario de la Independencia latinoamericana y otros que examinan el problema indígena y las relaciones Estado-Nación en nuestros países. Asimismo, llaman la atención escritos sobre la música, la industria que la sostiene y ciertos géneros, como el jazz. El Teatro “Martí”, la significación histórico-cultural del “Alhambra”, la expresión de la etnicidad, la racialidad y la identidad en la escultura cubana contemporánea, el examen de obras literarias y cinematográficas producidas en la Isla, se añaden a las muestras antes mencionadas. Aunque no sucede con reiteración, sino que más bien se registran de modo puntual, determinados artículos y ensayos contenidos en los diecinueve números de la revista que se publican en la etapa analizada, reflejan el desarrollo de la actividad intelectual creativa en el seno de la Universidad de La Habana y los resultados de la labor científica que ha llevado a cabo desde diversas áreas docentes e investigativa. Este es el caso, por ejemplo, de entidades como el Centro de Proteínas, el Centro de Biomateriales (BIOMAT), el Instituto de Materiales y Reactivos (IMRE), las Facultades de Filosofía e Historia, la de Comunicación y la de Artes y Letras, la Cátedra de Estudios del Caribe, el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) y el Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU). Otras miradas que acoge la revista se refieren a ciudades cubanas de relieve histórico y cultural, como Santiago de Cuba, Camaguey, Trinidad; a figuras emblemáticas, cada una de ellas en sus ámbitos específicos, como las de José Martí, Carlos Manuel de Céspedes, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gabriela Mistral, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan M. Dihigo, Fernando Ortíz, Jesús Menéndez, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Felipe Poey, Dulce María Loynaz, Eliseo Diego, Juan Carlos Onetti. Reconocimientos a intelectuales cubanos reconocidos, como el dramaturgo Antón Arrufat y los profesores universitarios Elvira Díaz Vallina, Ofelia García Cortiñas, Julio Fernández Bulté, o el filósofo mejicano Adolfo Sánchez Vázquez, quienes recibieron su homenaje o distinciones en actos solmenes en el Aula Magna, se integran también al universo temático que el lector encuentra en Universidad de La Habana en el período de referencia, compartiendo lugares con asuntos tan variados como los cultos sincréticos de origen africano, la masonería, la química, la nanotecnología, la nanociencia. Al panorama trazado se pueden añadir referencias a la globalización en curso, a su carácter neoliberal y contradicciones, a la moda y los ritos femeninos, el medio ambiente, la bioética.

La Universidad de la Habana como centro de educación superior, el Colegio Universitario de San Gerónimo, la propia revista Universidad de La Habana, se colocan bajo el lente de estudiosos que contribuyen a divulgar aspectos o ángulos que resultan poco --o al menos, relativamente poco-- conocidos. Sobre la base de lo expuesto, podría decirse que la revista profundiza en la etapa aludida su carácter ecuménico. Su alcance totalizador o universal, desde luego, es limitado, pero sorprende esa impronta, toda vez que en el imaginario nacional, Universidad de La Habana es percibida con frecuencia --en ocasiones, de modo casi absoluto-- como una publicación netamente humanística. Muchos son los autores de los numerosos escritos cuya publicación promovió la revista. Algunos son sumamente familiares en los medios culturales y académicos cubanos y latinoamericanos. No sería posible nombrarlos a todos, aunque todos merecen el reconocimiento por sus aportes. Sin embargo, ayuda a aquilatar el valor de Universidad de La Habana en ese período la continuidad de trabajos que se derivan de las indagaciones de prestigiosas profesionales consagradas a la enseñanza universitaria, como María del Carmen Barcia, Miriam Rodríguez Betancourt, María de los Angeles Pereira Perera, cuya mención permitirá al lector constatar lo señalado. Sendas entregas de Roberto Fernández Retamar, Eusebio Leal, Rogelio Rodríguez Coronel, Manuel Calviño,Raúl Garcés, entre otros autores conocidos, ocupan páginas de Universidad de La Habana, entre 2000 y 2010. El estudio de la génesis, evolución y características de la propia revista en el entramado de las publicaciones científicas y culturales cubanas, llevado a cabo por Miguel Gerardo Valdés Pérez, le confiere un valor agregado al inventario del período. Similar beneficio aporta el elogio de Mary Pereira al otorgarse a la revista la placa conmemorativa por el 270 aniversario de la Universidad de La Habana, lo cual es muestra fehaciente del merecido tributo, dado lo que representa para la imagen de la institución, como parte de su legado cultural, educacional, académico y de su significación política para el proceso emancipador y revolucionario cubano. Para terminar, se debe subrayar el pluralismo de la revista, dada la presencia de contribuciones cuyosautores proceden no sólo de áreas de la Universidad de La Habana, sino de muchas instituciones cubanas y extranjeras y de diversas adscripciones teóricas, ideológicas y políticas, si bien comparten, como denominador común, la certeza de que un mundo mejor es posible y el compromiso con el pensamiento crítico contemporáneo

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